"Still Life" es como se denomina a bodegón en inglés. Creo que es un nombre más apropiado que el de Naturaleza Muerta o Bodegón, como hemos visto en las entradas anteriores del blog.
Still Life", un plato de fruta en descomposición, es una película de Sam Taylor-Wood. La música "Preservación Divina" es por Keith Kenniff. El trabajo puede ser visto en el Exploratorium de San Francisco.
¿Puede provocar belleza la violencia? Sé que empezar esta entrada con
esta pregunta puede escandalizar a algunos pero surge viendo los
audiovisuales que crea el artista israelí Ori Gersht.
Ori Gersht, Time After Time, Untitled #09, 2007
Otra de sus obras, Big Bang. Esta obra muestra un ramo de flores
perfectamente dispuesto en un jarrón de cristal, que tras unos segundos
de calma y posterior pequeño pitido, a modo de sirena, explota
haciéndose añicos. El resultado es un espectáculo para la vista, miles
de fragmentos de diferentes colores se entremezclan al salir despedidos
del centro.
Pero, ¿es sólo el espectáculo de colores al que me refiero o además esa
acción violenta es bella por sí sola?. Lo que tenemos claro es que la
obra ha sido generada por una acción violenta, una detonación de
explosivos ocultos entre las flores préviamente congeladas gracias a un
baño de nitrógeno. ¿Podríamos decir que esa acción violenta nos ha
gustado? ¿Podríamos concretar si ese placer visual ha sido el
espectáculo posterior a la explosión o la propia explosión puede agradar
al espectador? En este sentido deberían hablar neurólogos porque parece
que algo hay, la violencia hace que nuestro cuerpo genere dopamina y esa sustancia proporciona placer, en algunos casos de forma anormal, entonces nos encontramos ante casos patológicos.
En definitiva, sí es posible que la violencia genere un efecto de
aceptación de la obra, en forma de placer adicional al que proporciona
la "belleza visual".
Podría ser el mismo caso de las fotografías que Harold Edgerton conseguía gracias a la utilización del flash estroboscópico.
En dichas fotografías un disparo de un arma atraviesa un objeto y lo
hace estallar en pedazos, sería un precedente de otra obra de
Gesrht, Pomegranate.
Harold Edgerton.
Harold Edgerton.
Podemos observar que en Pomegranate se une el bodegón clásico de Sánchez Cotán con el disparo de Harold Edgerton.
Bodegón de Sánchez Cotán. c 1600
La tranquilidad en la visión del bodegón, en el que no debería pasar
nada al tratarse de una naturaleza muerta, se quiebra por un disparo
inesperado que rompe una de las frutas del bodegón. Dos elementos, el
bodegón y el disparo, que adopta Gersht de artistas anteriores para el
uso en su proceso creativo.